Orquestas

“La serie Orquestas irrumpe con la fuerza y el color del primer movimiento de una sinfonía de Beethoven. Tiene la vida y la juventud del allegro de una sonata de Mozart. Y trasmite la romántica calidez de un concierto para piano de Shumann. No obstante ello, el público elegirá con absoluta libertad al compositor y la melodía que los cuadros de Orquestas traigan a sus oídos. De Vivaldi a Piazzolla. De Rodrigo a Gershwin.”

Nota - Aplausos para un artista que pinta la música

APLAUSOS PARA UN ARTISTA QUE PINTA LA MÚSICA
A veces resulta difícil saber qué lleva a un artista plástico a cambiar la temática de su obra. O conocer cuáles son las razones que deciden a un talentoso y exitoso autor a desviar su rumbo y sorprendernos con nuevas formas y colores. Se sabe, es personalísimo e íntimo, el proceso de creación .Cuando este se realiza con sentimiento responde a demandas y requerimientos del alma. Porque un verdadero pintor, escultor, músico o escritor, pone todo de sí en su obra. Y sabe muy bien que cuando esta se marcha de su estudio, taller o mesa de trabajo, se va también una parte de él. quote openSon muchos los puntos de encuentro entre la música y la pintura; ambas sugieren imágenes, inducen estados de ánimo, convocan quote closea reflexionar …
Una fotografía de la orquesta sinfónica de Polonia, que se presentó en Montevideo en 2004, fue el comienzo de casi todo. Esa imagen apaisada con decenas de músicos que, instrumentos en mano, posan en el escenario del Teatro Solís, llamó la atención de Adolfo Sayago. La foto fue publicada en el diario El País de Montevideo y en ella predominan los colores fuertes, intensos. Provocó en el pintor una sucesión de imágenes que, desde hoy, plasmadas en lienzos pueden ser contempladas por el público.

No fue un hecho aislado e improvisado. El talento sin trabajo, disciplina y experiencia es solamente talento. Y toda obra de arte exige de una delicada combinación de todos estos elementos Ya sabemos: en el mundo de hoy sobran los talentosos teóricos de las artes. Suelen ser los peores artistas. Desde que Sayago vio y recortó aquella foto, comenzó a trabajar en el tema. En su taller de Montevideo y en el de Punta del Este. Supo desde un primer momento qué quería lograr.
Han transcurrido casi 25 de años desde que Sayago realizó su primera exposición. Era, entonces, un hombre demasiado joven (tenía 22 años recién cumplidos) para los ojos de los visitantes a la muestra en el Cuartel de Dragones de Maldonado. Allí deslumbró al público que, además, en dos días adquirió la docena de marinas expuestas y especialmente pintadas para aquella presentación en sociedad.

Pasó el tiempo. Transcurrió la vida, pero no en vano. Sayago creció como artista y consolidó su imagen hasta convertirse en el pintor uruguayo vivo, más requerido en el mercado regional y en lugares tan lejanos y exigentes como Japón o Estados Unidos. Sus marinas, son un sello; una marca distintiva que han permitido que se conozca la costa uruguaya de Colonia a Punta del Este, mucho más allá de lo que nadie hubiera imaginado jamás. Ahora nos seduce con una serie a la que ha denominado Orquestas.
Son muchos los puntos de encuentro entre la música y la pintura; ambas sugieren imágenes, inducen estados de ánimo, convocan a reflexionar … Son en definitiva un regalo para el espíritu. Un muy buen regalo.

No hay aquí un quiebre con el Sayago de las marinas. Sino una continuidad de un artista que no ha dejado de trabajar un instante y que ha ido introduciendo, cambios graduales- a veces casi imperceptibles- en su paleta y en su forma de ver y pintar el mundo.
La serie Orquestas irrumpe con la fuerza y el color del primer movimiento de una sinfonía de Beethoven . Tiene la vida y la juventud del allegro de una sonata de Mozart. Y trasmite la romántica calidez de un concierto para piano de Shumann. No obstante ello, el público elegirá con absoluta libertad al compositor y la melodía que los cuadros de Orquestas traigan a sus oídos. De Vivaldi a Piazzolla. De Rodrigo a Gershwin. Todos tienen cabida.
La belleza está ahí, enfrente de nosotros. Sólo hay que tener la capacidad de tomarla y traducirla en una obra de arte, para deleitar y emocionar a muchos. Ese es el genio del artista y su desafío. Y vaya si Sayago lo logra.

 

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© 2012 Adolfo Sayago